miércoles, 7 de julio de 2010

Edgar Degas




Edgar Degas nació en París en 1834, en el seno de una familia noble y culta. Su madre era de origen norteamericano, pero murió cuando Degas tenía 13 años. Su padre, Auguste Degas, era un banquero amigo de coleccionistas y enamorado de las artes, aunque negado a educar artísticamente a su hijo. Junto a su padre, Edgar visitó varias veces el Louvre, y estas visitas fueron las que lo impulsaron a enamorarse de la pintura.
El joven Degas inició la carrera de Derecho, la cual abandonó en 1854, a sus veinte años, para dedicarse a la pintura. Así, ingresó en la Escuela de Bellas Artes como discípulo de Louis Lamothe, quien le inculcó el amor por los pintores clásicos del Renacimiento y el culto al dibujo.

Otro de sus influyentes fue el célebre pintor Manet, líder de los artistas jóvenes, a quien conoció mientras Edgar copiaba La Infanta Margarita, de Velázquez, en el Louvre. Manet lo introdujo en los ambientes parisinos de moda, que causaron un cambio en la temática de su obra, un aclaración de su paleta y una perspectiva de la figura humana más estudiada, que posteriormente se hace evidente en retratos como el de su hermana Marguerite. Su obra sufrió una pausa cuando, en 1870, Degas se enlistó en el ejército nacional, que defendía París. Aquí es donde por primera vez se le diagnostica una baja agudeza visual, que empeoró durante el resto de su vida.
Finalizada la guerra, Degas visitó a su hermano René en Nueva Orleáns. Aquí hizo retratos de algunos de sus familiares trabajando, y fueron expuestos en la primera exhibición impresionista de 1873. Al año siguiente murió su padre, dejando a su familia con varias deudas que fueron cubiertas con el patrimonio de Edgar y René. Sin casa ni capital económico, Edgar Degas continuó vendiendo sus obras con un éxito progresivo, hasta que recuperó su fortuna y reinstaló su colección de trabajos de artistas que él admiraba, como El Greco, Delacroix, Cèzanne, Gauguin, Van Gogh, Ingres y Manet.

A medida que los años pasaron, Degas se aisló, en parte debido a su creencia de que "un pintor no puede tener vida personal". Mientras, trabajó en pastel hasta fines del año 1907, y también haciendo escultura hasta fines de 1910. Dejó de trabajar en 1912, cuando la demolición de su residencia en la rue Victor Massé lo forzó a mudarse al boulevard de Clichy. Nunca se casó y pasó los últimos años de su vida prácticamente ciego "vagando sin sentido por las calles de París", hasta morir en 1917.

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